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La región posiblemente mas visitada, extraordinariamente rica en obras
de arte de todas las épocas, todavía guarda lugares de rara belleza,
desconocidos para la mayoríª  |
El territorio de esta región está en gran parte formado
por dulces colinas redondeadas, cubiertas por cipreses, con campos bien
cultivados, casas de bella arquitectura y extraordinarios paisajes. Al norte,
surge la cadena de los Apeninos; al oeste, su litoral es bañado por
el Mar Tirreno; al paso que la parte meridional está separada solo
administrativamente por el Alto Lácio, también llamada Túscia
lacial, o Lácio etrusco. Su único río de importancia,
el río Arno, corre en circunvalaciones desde la naciente rumbo al
sur, cerca de Arezzo, volviéndose después para el norte hasta
Florencia, y desde allí para el oeste. |
Perfectamente integrados con este medio surgen los centros habitados, cuyas
siluetas frecuentemente entrecortan el tope de las colinas, caracterizando
un ambiente, construido por la mano del hombre, tan extraordinario como
el natural: y que tanto en los centros mayores como en los menores, fue
el escenario que inspiró toda la actividad artística que floreció
en la región, y que es hoy igualmente célebre.
Ya en el siglo XI a.C., la Toscana fue unificada por los Etruscos, pueblo
hasta hoy poco conocido, que ocupaba también parte de la vecina Umbria
y el Lazio septentrional. Muchas fueron las ciudades por ellos fundadas,
siempre en las cumbres, pero pocos son los restos arqueológicos,
también por causa de las sucesivas reconstrucciones; al paso que
nos llegaron intactas numerosas necrópolis. Son ciudades de origen
etrusco: Arezzo, Cortona, Chiusi, Volterra y Fiesole, en el interior; y,
en la costa, otras después decaídas y desaparecidas (Populonia,
Vetulonia, Roselle).
Los Romanos, que conquistaron la región entre los siglos IV y III
a.C., allí construyeron una extensa red vial, que incluía
las rutas Aurélia, Cássia y Flamínia, manteniendo con
vida los centros etruscos. También aquí son escasos los restos
arqueológicos: las plantas urbanas y los anfiteatros – hoy
ocupados por viviendas- de Florencia y Lucca; el anfiteatro de Volterra;
además de algunos vestigios en Arezzo y Luni. Las ciudades de origen
romana están concentradas en la parte septentrional, con el objetivo
estratégico de controlar los pasos de los Apeninos y los pasos de
los ríos. |
Después de las invasiones de los Bárbaros (Siglo V d.C.),
la región fue, primero, del ducado Longobardo y, después,
de los francos (de 774), con capital en Lucca. Alrededor del 1100, la Toscana
pertenecía a la familia de Canossa, junto con parte de Úmbria
y los territorios de Reggio E., Modena, Mantova y Ferrara, siendo más
tarde anexada al Reino de Italia.
Se desarrollaron así las autonomías comunales tanto que, en
el inicio del siglo XIV, la región estaba dividida en muchas pequeñas
señorías (Lucca, Pisa, Volterra, Massa, Sovana, Chiusi, Cortona...),
entre las cuales luego sobresalió Florencia, que en aproximadamente
un siglo unificó nuevamente a Toscana, con excepción de Lucca
- que permaneció siempre independiente -, y Siena - después
retornada en el siglo XVI.
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En Florencia, en el final de 1300, el gobierno cambió de comunal
para oligárquico, para pasar después bajo la señoría
de los Médici que, con brevísimas interrupciones, permanecieron
en el poder por más de tres siglos, de1430 a 1737: período
en que coexistió despotismo y mecenazgo, crueldad y capacidad de
reformas, pero que fue todavía uno de los más ricos en el
florecimiento de las artes.
A los Medici, sucedió la señoría de los Lorena, que
promovieron reformas y grandes obras de saneamiento hasta cuando, con la
unificación, tuvieron que abandonarla, que en 1860 fue anexada al
Reino de Italia.
En la edad Media (Siglo XI - inicio del XV), el territorio de la Toscana
tomó su aspecto urbanístico actual. Atormentada orografía
y las vicisitudes políticas contribuyeron al surgimiento de un padrón
de ocupación territorial compuesto por muchos pequeños centros
en las colinas, mientras que las principales ciudades se desarrollaron a
lo largo de los ríos, o en el litoral. Además todo el territorio
estaba punteado por fortalezas y castillos. En esta región se encontraron
representadas todas las tipologías de ciudades medievales: de los
centros en forma de lanza (Chianciano, Sarteano), aquellos acostados a lo
largo de las cumbres (Fosdinovo, Montopoli, Colle Val d' Elsa); de los con
planta circular (Gargonza), aquellos esparcidos por más cumbres (S.
Gimignano).
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Numerosos son también los centros de nueva fundación, por
las principales ciudades, como puestos avanzados de defensa. Así
de Siena dependían Torrita y Rigomagno, con planta regular; a Pisa,
pertenecían Cascina, Scrofiano, Monteriggioni, S. Gimignano; mientras
de Florencia dependían Castiglion Fiorentino, Scarperia, bien como
tres centros proyectados sobre especiales reglas de diseño por Arnolfo
di Cambio (1296-1299): S. Giovanni Valdarno, Terranuova Bracciolini e Castelfranco
di Sopra.
Muchos son los centros con urbanística compleja, con núcleos
alto-medievales sobrepuestos a ampliaciones posteriores (Lucignano, Monte
S. Savino), o con modelos todavía más articulados. |
Algunos centros tienen hasta una planta alegórica, como Montecarlo,
cuya muralla proyecta el diseño de un águila agarrando su
presa. Muchas otras son las figuras simbólicas que pueden ser detectadas
en plantas pobladas, o en partes de ellas: basta pensar en la posición
de los edificios en la plaza de los Milagros en Pisa, talvez inspirada en
el movimiento las estrellas de la constelación de Aries, sobre cuya
influencia estaba puesta la ciudad, o todavía, por el afán
de las órdenes religiosas en posicionar sus iglesias en los vértices
perfectos de triángulos equiláteros.
La confección de todos los poblados es siempre primorosa, para volverse
de uso comunitario, de gran calidad. Los tipos de edificaciones son los
más variados y complejos, como largo fue el intervalo de tiempo en
que se originaron, desde el periodo románico hasta el gótico.
Tenemos así simples casas de habitación, grandes palacios,
casas-torres (como en S.Gimignano, Pisa, Vicopisano), en piedra y cal (Volterra),revocadas
(Pescia o Barga), de ladrillos (Ciudad de la Pieve). Siempre muy cuidadas
son las áreas publicas: desde espléndidas pavimentaciones
diseñadas, en terracota o cerámica hasta las residencias diseminadas
a lo largo de los palacios, los ganchos para agarrar los caballos, antorchas,
flores, al proyecto de las escaleras. Calidad que permaneció en el
tiempo y que permitió también a las construcciones posteriores
integrarse con facilidad, principalmente los magníficos palacios
(como en Cuidad de la Pieve, Montepulciano, S. Miniato).
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Obviamente, todas ellas eran ciudades fortificadas, a veces por más
de una fortificación, y frecuentemente presidiadas por torres y castillos.
Cada centro autónomo era de hecho una pequeña capital, con
amplia dotaciones de espacios públicos. Las plazas están entre
las más bellas y comerciales de Italia - basta recordar las de Montepulciano,
Massa Marittima, S. Gimignano, Volterra, Sovana; o aquellas de centros más
importantes como Siena, Florencia, Lucca. A su vez, los palacios comunales
son un capítulo a parte de la historia de la arquitectura medieval:
basta recordar aquella forma de Siena - con la innovación de la fachada
en curva acompañando el arco de la plaza de Pálio -, o los
de Volterra, Suvereto, Montalcino; o, todavía , aquellos ornados
por brazos de armas (conforme un uso característico de la Toscana),
de Certaldo, Pescia, Scarperia, Cutigliano.
Imponentes son también las catedrales, muchas veces pensadas para
recibir al mismo tiempo todo el poblado, como en Florencia, Pistoia, Siena,
Massa Marittima. Con el fin de la Edad Media, el desarrollo se restringió
a las grandes ciudades y al litoral, preservando así muchos de estos
centros, que nos legaron los más significativos ambientes románicos
y góticos: los mundialmente famosos S. Gimignano, S. Miniato, Cortona
-, y otros menos conocidos, pero también extraordinarios, como, sólo
para recordar algunos, Massa M., Certaldo Alta, Abbadia S. Salvatore, Pitigliano.
Pero la lista de centros medievales que valen una visita es mucho más
extensa: además de los ya citados:, es necesario recorrer los itinerarios
desde la Alta Val d' Arno (Stia, Poppi, Bibbiena), la opulenta Valdichiana,
al importantísimo histórico recorrido de la calle Francígena,
uniendo Roma a los Alpes a través de Pontremoli, S. Giminiano, etc.;
no descuidando también los centros menores, como Aulla, Campiglia,
Sarteano, Vetulonia. |
En la Toscana, más que en otros lugares, estuvo de hecho siempre
presente una profunda sensibilidad para la arquitectura, que redundó
en la mejor preservación de tan rico patrimonio, y que estableció
sus raíces en la misma cultura que dio origen a la lengua italiana
y propició el florecimiento de tantas corrientes artísticas,
no obstante la restricción del medio.
Después de la efervescencia de la Edad Media, los emprendimientos
urbanísticos fueron cada vez más escasos, pues la consolidada
unidad del Estado impedía la fundación de nuevas ciudades,
y la expansión de las existentes.
Por otro lado, con el inicio del 1500, se fue agotando el papel de Florencia
como centro de actividad artística, substituida por Roma que, con
el retorno del Papado de Avignon, estaba para asumir el papel y la fama
de capital del mundo católico, para donde el mecenazgo de los Papas,
de las órdenes religiosas y de la nobleza pasaron a atraer artistas
de toda la Italia.
Así, las ideas urbanísticas escasearon, limitándose,
a poner en orden partes de ciudades conforme a los nuevos cánones
del Renacimiento; a la fortificación de las ciudades marítimas
- en virtud de que la costa fue trasformada en la nueva frontera de el Estado
unitario - ; y a una serie de obras de saneamiento del territorio. De esta
forma, en Florencia se abre (Siglo. XV) la ruta de esclavos, llevando a
la plaza de la SS. Annunziata, obra de Brunelleschi, y se originan los Uffizi,
con la calle-plaza de Vasari (siglo .XVI); al paso que, en Pienza, el papa
Pio II Piccolomini manda rediseñar a calle y la plaza principal por
Rossellino (siglo. XV).
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En mediados de 1500, se inician las grandes obras de Portoferraio y, poco
después (1577), Buontalenti proyecta la planta de Livorno, la nueva
muralla.
En este medio tiempo, como en otras regiones de Italia, el campo se llena
de suntuosas mansiones: después las suburbanas de los Médici,
las más importantes, con parques y jardines de extraordinaria belleza,
pasan a ser aquellas en la región de Lucca (en Collodi, Camigliano,
Segromigno).
Los últimos desarrollos de interés son las reformas de los
Ochocientos, por obra de proyectistas, como Poggi en Florencia (plaza de
Michelangelo), Poccianti en Livorno, y Nottolini en Lucca.
Las termas y balnearios tan comunes en la Toscana son a la vez iniciativas
neoclásicas (Bagni di Lucca), o del eclecticismo (Montecatini e Viareggio,
donde subsisten también edificios en estilo liberty); mientras, entre
las iniciativas contemporáneas, un moderno enclave turístico
fue construido en Punta Ala. |
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