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Lugar de encuentro de varias culturas, esta región congrega arquitectura espontánea y refinada arquitectura barroca, enmarcada por una naturaleza espléndida.  |
La región de la Campania es una compleja unión de mar, islas,
golfos, llanuras, valles y montañas, a lo largo de los siglos, fue
ocupada por los Romanos, Bizantinos, Longobardos, Normandos, Suevos, Españoles
y Borbones, cada uno con su propia historia y cultura. Pero por tener una
costa rica en puertos en posición estratégica en el centro
del mediterráneo, también era el polo de atracción
de otras culturas, especialmente de la sículo-árabe. El resultado
de estas múltiples influencias es extremadamente rica y diversificada,
tanto que la región de la Campania es hoy un día, una región
por ser descubierta.
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Al norte, se extiende una amplia llanura conocida como Terra di Lavoro -
la misma que los romanos llamaban de acuerdo con la definición del
fenomenal poeta Virgilio, la Campania Felix-, delimitada por los arcos de
las colinas de Matese, de Sannio y de Irpinia, junto a tortuosos y profundos
valles. El Golfo de Nápoles, en el centro, es enmarcado por un collar
raro de accidentes naturales: Las Islas de Ischia, Procida y Capri; el área
de volcanes apagados Campiflegrei; y hasta hoy el activísimo Vesubio;
con la majestuosa Costiera Amalfitana, con las célebres ciudades
de Sorrento, Positano, Amalfi y Ravello. Definitivamente, al sur, además
de la llanura aluvial del río al que franquea se elevan las colinas
de Cilento, que moldean una ladera hasta hoy es de difícil acceso
por mar, y están separados por la vecina área de Basilicata
por un estrecho Vallo di Diano.
Los romanos arrebataron sin dificultad la planicie contigua del Lazio –con
las ciudades de Baia, la provocativa Cuma, donde la sagrada sibila dio a
conocer sus pronósticos; las paredes de la ciudad de Alife –tiene
un característico trazado de ángulos rectos como monasterios
romanos; el anfiteatro de Santa María di Capua Vetere, y un sin número
de construcciones dispersas por toda el área. Pero, ya antes, los
habitantes de la gran Grecia habían fundado en la llanura del río
Sele, al sur, la importante colonia de Paestrum (el Poseidón de romanización
del griego, ciudad de Neptuno), con el imponente templo del mismo nombre. |
En la alta edad media, la región de la Campania fue dividida en un
área bajo influencias bizantinas, que incluía Nápoles
y sus alrededores y después fue una región autónoma,
y la otra, en el interior, bajo el dominio de Longobardos, con la capital
Benevento. Las construcciones de esa época se hacen principalmente
en Capua, pero en memoria de los Longobardos también quedaron algunos
nombres de poblados: Sant’ Angelo de Lombarda, Sant’ Agata de
Goti, Pontelandolfo en principio del siglo XI, los Normandos, feudatarios
de Aversa por méritos militares, iniciaron una lenta y despiadada
conquista de Italia meridional y de Sicilia con la consecuente formación
de un estado único que obstruyó la aparición de comunidades
autónomas, tan comunes en otras áreas de la península,
concentrándose el poder en las capitales, relegando a los pequeños
poblados a funciones secundarias, francamente subordinados. La relativa
estabilidad política permitió, por otro lado, la aparición
de ciudades densamente habitadas y muy diferentes entres sí, cada
cual con una expresión autónoma de su tradición popular
y cultural: Caserta Vecchia, con sus casas oscuras y la catedral, mezcla
de los estilos sículo-árabe y románico de Apúlia,
Teggiano, ubicado sobre la cima dominante del Vallo de Diano, con sus monumentos
de varias épocas; Sant’ Agata y Sessa Aurunca, con las magnificas
Iglesias románicas situadas en el centro del poblado. La Campania
está situada entre las fortificadas ciudades del interior, guardia
Sanframondi y Vairano –uno de los sitios donde se desarrollan las
sagas de Garibaldi-, Cusano Mutri y Eboli, poblados de Vallo, como Polla,
Sala Consolina y Padula.
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El dominio político quedó bajo los Suevos (1197), por ser
el emperador Federico II hijo de la princesa francesa Constancia de Altavilla,
y sobre todo los gobernantes que lo sucedieron. Los Angevinos, de Guelfa,
vencedores de los Suevos, de gibelina, con el fin de aproximarse a Roma
y al Papa, transfirieron la Capital de Palermo para Nápoles garantizándole
los privilegios de las grandes ciudades, que perduraran intactos hasta la
llegada de los Aragoneses (1442). También así inició
el período de la gran expansión urbana, de la supremacía
regional, del lujo y de la riqueza, del alto cultivo, de la inmigración
muy pobre, que ha marcado por los siglos el destino de Nápoles. La
ruptura entre la opulencia de la capital y la pobreza del campo todavía
estaba expandida bajo el dominio extranjero de los españoles (desde
1503) y de los austriacos (desde 1707). Fue tomada bajo el poder de los
Borbones, en la mitad de 1700, llevó a la construcción del
imponente palacio real y de la ciudad de Caserta, esto dio renovado impulso
al desarrollo de Nápoles, eso solamente alcanzaba para empeorar los
problemas tradicionales de concentración de ganancias y división
de clases. Definitivamente, con la anexión militar al Reino de Italia
bajo Savóia, y la consecuente decadencia de Nápoles en su
rol de Capital, sin más alternativas provocaron la decadencia de
la región. En efecto una tradición local difundida en la costa
(pero también en Caserta Vecchia y en bajo Lazio) que es uno de los
campanarios de varios caminos –cada uno sostenidos por archivoltas-.
A su vez, las influencias Normandas pueden ser notadas en Salerno y en la
cúpula de Averse a un paso de la tradición bizantina, mantenida
siempre viva y vital por la orden monástica los beneditos, alcanzó
sus mayores efectos en la pintura y el mosaico. |
El renacimiento encontró foco de propagación en el estilo
catalán en Carinola y centros cercanos, pero la influencia española
está totalmente presente en toda la región. Sin embargo, la
verdadera explosión de la arquitectura de la Campania ocurrió
en el período barroco que marcó indeleblemente cada centro
urbano con nuevos edificios, en cuanto a la restauración de los ya
existentes. Entre los pequeños poblados, son agradables ejemplos
Piemonte Metese de fase y Airola, también interesantes Capua y Caiazzo. |
Otro típico fenómeno de la región es el de la arquitectura
espontánea, que tenemos ejemplos extraordinarios, por la fascinación
y la dimensión, en ciudades grandes y pequeñas: casos únicos
como los centros de Procida, o todos los centros de la Costiera Amalfitana,
desde los más célebres, como los ya mencionados: Amalfi, Ravello,
Positano y Sorrento, hasta los menos conocidos, como Cetara y lo Viteri.
La Isla de Capri ocupa a su vez un lugar, por la excepcional fusión
entre paisaje y habitad humano, para los placeres del ocio y del mundanismo
que proporciona desde los tiempos del el emperador romano Fiberio –
que de acuerdo con la leyenda dieron lugar a perversiones en esa Isla.
Otra singularidad es el minúsculo pueblo de San Leucio, aldea ideal
creada para la utopía iluminista de los setecientos, y construida
a voluntad de los Reyes el palacio real de Caserta de San Leucio.
A pesar de todo, muchos testimonios históricos han sido destruidos
frecuentemente por los eventos naturales, como temblores, erupciones volcánicas,
sismos, que fueron sucediendo alo largo de los siglos. Así también,
los centros históricos de Irpinia, fueron arrasados por un sismo
hace pocos años, no serán reconstruidos, considerándose
definitivamente perdidos.
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Como excepción de la regla, es atribuible al terremoto del siglo
XVIII la reconstrucción de uno de los pocos centros planificados
de la Campania, Cerreto Sannita, estos también ricos en las arquitecturas
barrocas. |
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